Extranjería e inmigración

Sin sello en el pasaporte: digitalización sin red de seguridad.

-

ANTONIO L CARREIRA- SOCIO

🛂 Sin sello en el pasaporte: digitalización sin red de seguridad

Durante décadas, el sello en el pasaporte fue algo más que un trámite burocrático. Era prueba. Era certeza. Era la constancia objetiva, indiscutible e inmediata de que una persona había entrado en territorio español en una fecha concreta. Eso ya no existe.

En el marco de la llamada Cuarta Revolución Industrial, la digitalización avanza a un ritmo que, en teoría, debería simplificar la vida del ciudadano. Y en muchos ámbitos, lo hace. Pero en materia de extranjería, la supresión del sellado de pasaportes ha creado un vacío probatorio que nadie parece haber anticipado —o si lo anticipó, no lo resolvió antes de dar el paso.

El problema real: ¿quién acredita la fecha de entrada?

La respuesta, hoy por hoy, es el propio ciudadano. La carga de la prueba ha recaído enteramente sobre quien menos herramientas tiene para sostenerla.
Las Comisarías ya no expiden declaraciones de entrada. Las Oficinas de Extranjería no aceptan tarjetas de embarque como medio de prueba. Y el sistema informático que, lógicamente, debería cruzar datos con esas mismas oficinas y con la Unidad de Grandes Empresas (UGE) todavía no lo hace —o al menos no de forma operativa y accesible para los procedimientos que lo requieren.

¿Cuál es la solución que queda? La declaración notarial. Es decir, más coste. Más tiempo. Más carga para el ciudadano que ya está navegando por un sistema de extranjería de por sí complejo y lento.
Una pauta que se repite
No es la primera vez que la Administración implementa un cambio con impacto directo sobre los derechos de los ciudadanos sin haber resuelto todas las implicaciones prácticas. La digitalización es una herramienta extraordinaria pero mal implementada que genera exactamente lo contrario de lo que promete: ineficiencia, inseguridad jurídica e incertidumbre.

Y esa incertidumbre tiene nombr. Se llama ansiedad para el ciudadano que no sabe si va a poder acreditar su situación. Se llama inseguridad jurídica para quien depende de esa prueba para regularizar su residencia, renovar un permiso o acceder a un derecho. Y se traslada, inevitablemente, a los abogados que los representamos, que nos vemos obligados a trabajar con instrumentos imperfectos en procedimientos que no admiten margen de error.


La solución técnica existe y no es compleja en su planteamiento: que el sistema informático cruce datos de forma efectiva con las Oficinas de Extranjería y con la UGE. Que haya trazabilidad real y accesible de los movimientos migratorios. Que la digitalización, en definitiva, sirva para lo que fue concebida: facilitar, no entorpecer.

Confiamos en que esa solución llegue pronto. Pero mientras tanto, seguiremos acompañando a nuestros clientes en este laberinto, buscando las vías que la norma —aunque mal articulada— todavía ofrece.

La modernización del Estado es necesaria. Lo que no es aceptable es modernizar a medias.

Antonio Lechuga Carreira Socio | Izaga Carreira